9/25/12

los bloqueos fundamentales no son externos

Los procesos creativos del juego libre y la práctica concentrada pueden descarrilar. Pueden entrar en un remolino que termina en la adicción o en la postergación, en la obsesión o la obstrucción, dejándonos fuera de nuestro flujo natural de actividad, en estados de confusión y dudando de nosotros mismos. La adicción es una ligazón excesiva, compulsiva; la postergación es una huida también excesiva y compulsiva. La adicción es cualquier dependencia que se autoperpetúa o se autocataliza a un ritmo cada vez más acelerado. Explica gran parte del sufrimiento que nos infligimos y que infligimos a los demás...

El inevitable vaivén del feetback puede experimentarse en diversos estados de la mente: La práctica de derrotarse a sí mismo; la adicción ( que se adhiere compulsivamente a un extremo de la escala), o la postergación (que evita compulsivamente un extremo de la escala) ; los deseos vagabundos (aferrarse ávidamente a cada estado pasajero, o entrar en la inquietud nerviosa); la furia (indignarse por los cambios); el suicidio real o espiritual ( la duda de sí mismo).

Podríamos modificar muchos aspectos de la sociedad en forma más sana, y debemos intentarlo, pero aun entonces el arte no sería fácil. El hecho es que no podemos evitar el fin de la infancia; el libre juego de la imaginación crea ilusiones, y las ilusiones chocan con la realidad y se desilusionan. 
Presumiblemente, desilusionarse está bien, es la esencia del aprendizaje; pero duele. 

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