11/17/12

me dejó en los huesos, ansiedad de amor... (extractos)

Algunas veces, en la noche, hay rostros que hieren con espada de dulzura. Nos alejamos, y el alma nos queda entenebrecida y sola, como después de una fiesta.
 Realizaciones excepcionales...se fueron y no sabemos más de ellas, y sin embargo nos acompañaron una noche teniendo la mirada fija en nuestros ojos inmóviles... y nosotras heridas con espadas de dulzura, pensamos como sería el amor de ellos con esos semblantes que se adentraron en la carne. Congojosa sequedad del espíritu, peregrina voluptuosidad áspera mandadora. 

Pensamos cómo inclinarían la cabeza hacia nosotras para dejar en dirección al cielo sus labios entreabiertos, cómo dejarían desmayarse del deseo sin desmentir la belleza del semblante un momento ideal.

Rostros...rostros que súbitamente acrecientan en la entraña un desfallecimiento ardiente, rostros en los que el deseo no desmiente la idealidad de un momento. ¿Cómo vienen a ocupar nuestras noches?

Despacio consideraba sus encantos avergonzados de ser tan adorables, su boca hecha tan sólo para grandes besos; veía su cuerpo sumiso pegarse a la carne llamadora de su desengaño e insistiendo en la delicia de su abandono...


"Estoy colmada de imprecisos deseos, de una vaguedad que es como neblina, y adentrándose en todo mi ser, lo torna casi aéreo, impersonal y alado. Por momentos el recuerdo de una fragancia me atraviesa unánime, y sé que si me encontrara otra vez junto a el desfallecería de amor; pienso que no me importa pensar que ha sido poseído por muchos hombres y que si me encontrara otra vez junto a él, por el júbilo de poseerlo y amarlo haría las cosas más ignominiosas y las cosas más dulces..."


R.Arlt

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