4/16/13

Primavera en Atenas

Me pasò a buscar a las 5 en punto. No estaba acostumbrada a ese tipo de gestos y me pareciò incomodo.
 Llegò con un pulover verde y me abrazò como si me conociera de toda la vida. 
Notè que su rostro estaba especialmente càlido y cuando empezò a hablar...
 Su piel, sus ojos verdes, sus rulos, todo me invitaba a enamorarme de el. Era imposible evitarlo!
Caminamos hasta el mar y nos sentamos frente a el. Nos hundiamos en los granos de arena y tanto el como yo estabamos perdidos en el tiempo. Nos fascinaba la facilidad con la que fluian las palabras y cada tanto repetiamos historias para comprobar que seguìamos absolutamente concentrados en el presente.
   Me parecìa tan absurdo como se cruzaron nuestars vidas, si no fuera por ese afiche, si no fuera por ese impulso nada de esto habrìa sucedido.

Hay que esperar que el azùcar se derrita, que el recuerdo se esfume,
que la herida cicatrice, que el sol se oculte, que el fastidio se disipe.
 Extraño corte entre esos dos ritmos. 
Al galope mis dìas huyen y en cada uno de ellos languidezco.